Qué obras desgravan en la Renta (y cuáles no)
La lista honesta: solo desgravan las reformas que mejoran la eficiencia energética. El baño, la cocina y el parquet, no. Te lo explicamos sin rodeos.
Vamos al grano, porque es la pregunta que trae a casi todo el mundo hasta aquí: la mayoría de las reformas no desgravan nada. Si has cambiado el baño, renovado la cocina o puesto suelo nuevo, no esperes que Hacienda te devuelva un euro por ello. La deducción del IRPF está pensada solo para obras que mejoran la eficiencia energética de la vivienda.
No es una trampa ni letra pequeña: es el sentido de la ayuda. El Estado no premia que tengas una casa más bonita, premia que gastes menos energía. Por eso la línea que separa lo que desgrava de lo que no es siempre la misma pregunta: ¿esta obra hace que tu casa consuma o pierda menos energía?
Qué obras sí desgravan
Estas son las reformas que entran, agrupadas por el tramo de deducción al que suelen dar derecho:
- Aislamiento térmico de fachada, cubierta o suelo.
- Ventanas y cerramientos nuevos que reduzcan las pérdidas de calor o frío.
- Aerotermia, bomba de calor, caldera de biomasa o sistemas que reducen el consumo de energía no renovable.
- Placas solares y otras instalaciones de autoconsumo, dentro de los requisitos.
- Rehabilitación energética del edificio completo (la que se hace con la comunidad de vecinos), que da acceso al tramo más alto.
El porcentaje que recuperas (20%, 40% o 60%) depende de cuánto mejores la vivienda, no de cuánto gastes. Mejorar la letra del certificado o reducir la demanda de calefacción es lo que mueve el tramo.
Qué obras no desgravan
Aquí está la otra cara, la que casi nadie te cuenta antes de la obra:
- Reformar el baño o la cocina por estética o comodidad.
- Pintar, alicatar, cambiar el suelo o tirar tabiques.
- Muebles, electrodomésticos y decoración.
- Cualquier obra que no mejore de forma demostrable la eficiencia energética.
Que una obra incluya, de paso, una ventana nueva no convierte toda la reforma en deducible: solo desgrava la parte energética, y siempre con el papeleo que la respalde.
El requisito que lo decide todo: el certificado
Aunque tu obra esté en la lista buena, sin certificado de eficiencia energética antes y después no hay deducción. Es el documento que demuestra, con números, que la casa ha mejorado. Sin ese «antes y después» firmado por un técnico, Hacienda no tiene cómo darte la razón en una revisión.
Y un detalle práctico: tienes que haber pagado sin dinero en efectivo (transferencia, tarjeta, etc.). Pagos en negro no se pueden justificar y, por tanto, no desgravan.
En resumen
Si tu reforma mejora cómo tu casa gasta o pierde energía, y tienes el certificado antes y después, probablemente desgravas. Si es una reforma de confort o estética, no. Antes de hacer cuentas con la ilusión de recuperar dinero, comprueba en qué grupo cae tu obra, y luego mira cuánto sería con la calculadora.
¿Cuánto te tocaría a ti? Una estimación con desglose en 2 minutos.
¿Cuánto desgravo? →Informamos citando fuentes oficiales (Agencia Tributaria, IDAE, BOE). No es asesoramiento fiscal ni sustituye a un asesor: consulta tu caso.