El certificado energético es ese papel que necesitas sí o sí para vender o alquilar una vivienda, y también el requisito que abre la puerta a desgravar tu reforma. Lo firma un técnico (arquitecto o ingeniero), visita tu casa, mide y le pone una letra de la A a la G. No es un trámite que puedas saltarte: sin él, ni anuncias el piso ni te deduces nada.
El precio varía bastante según dónde vivas y el tamaño de la vivienda, por eso vamos comunidad por comunidad, para que sepas qué es un precio razonable y qué es que te estén clavando. Spoiler: el más barato no siempre es el mejor, pero pagar de más tampoco tiene sentido cuando el trámite es el mismo en todas partes.
¿Te ha salido una letra G y no sabes qué hacer? Tranquilo, es lo más común en España. Aquí te explicamos qué significa, si te obliga a algo y qué obras suben de letra de verdad, y cuáles no merecen la pena solo por el certificado.
¿Vas a reformar? Mira primero cuánto te desgravarías por mejorar la letra.
¿Cuánto desgravo? →Estamos publicando las guías de esta sección. Mientras tanto, usa la calculadora.